¡¿Y los verdaderos héroes qué?!

Son  muchos los seres anónimos que día a día arriesgan sus vidas para salvar a otras, para quienes un llanto o un sollozo se convierten en un grito de esperanza en  pueblos o ciudades fantasmas, donde la guerra se pasea como dueña y señora  dejando a su paso una nube gris  de muerte y destrucción (Los Cascos Blancos, los héroes de Siria.). 

Otros dedican horas de estudio e investigación para desarrollar vacunas y medicamentos con los que se pueda prevenir una enfermedad, prolongar la vida o mejorar la calidad de ésta.  Hay quienes, motivados por el amor,  inician un arduo camino  para descubrir el ¿por qué?  de esa enfermedad que le ha robado el derecho a un hijo a tener una vida normal.

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Miguel Ángel y Mara (12 años), quien sufre el síndrome Idic15. Fuente: www.elmundo.es/cronica

Héroes que  simplemente decidieron serlo por vocación, conscientes de  que cada salida puede ser la última  porque saben el riesgo que asumen: un bombero o un policía, ante la llamada de socorro de los ciudadanos, acude sin titubear. Se expone, se arriesga y  algunos mueren por reparar el daño que otros han causado.

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¡Estos son nuestros héroes! No necesitan una capa ni tener superpoderes, solo una alta dosis de convicción, vocación y motivación. Ellos si son seres de otro mundo porque anteponen sus vidas, sus familias y sus sueños para proteger a desconocidos sin importar su historia y lo que son. No ganarán millones de euros practicando un deporte, tampoco serán reconocidos ni tendrán contratos millonarios por campañas publicitarias, pero si salvarán muchas vidas aun perdiendo la propia.

Y tal vez, un día cualquiera, te encuentres con uno de ellos en la estación del metro tratando de ayudar a alguien que ha caído a las vías del tren. No le pedirás un autógrafo, y aunque se lo pidas y él te lo de, no será noticia porque  estos héroes son simples mortales.

Sin embargo,  firmar un autógrafo a un niño que espera a la salida de un aeropuerto, un hotel o un campo de fútbol  se ha convertido en un acto de generosidad de grandes dimensiones porque algunos periodistas deportivos han convertido a ciertas figuras  en seres “extraordinarios” que, al parecer,  todo lo que emana de ellos: actos de cortesía y educación son elevados a la categoría de sublime  cuando deberían ser  parte de la persona y especialmente de su profesión.

Por favor, no perdamos el norte, no olvidemos quienes son los verdaderos héroes y enseñemos a nuestros niños a identificarlos y a valorarlos porque muchos de ellos ya no están, se han ido haciendo lo que mejor se les daba: salvar vidas.

 

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